En mi opinión existe un hecho diferencial que no es otro que la capacidad de definir el producto de forma clara e inequívoca y, lo que es más importante aún, la transmisión de esa información a un puntual comprador. Con mayor frecuencia de la deseable (al menos en el mercado inmobiliario español), el lenguaje empleado en esa transmisión dista mucho de ser claro e inequívoco.
De todos los instrumentos que definen la magnitud o la dimensión de un inmueble, la superficie es el elemento que mejor define un bien y, curiosamente, es el peor definido(!).
'Este edificio tiene 5.300 m²'¿útiles? ¿construidos?¿construidos con comunes?¿SBA?¿computables? y, muy importante, ¿conoce el cliente final la diferencia entre cada uno de esos conceptos? ¿conoce realmente lo que va a comprar?
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| el gran Manolito, como siempre, dando una lección de mercadotecnia difícilmente superable... |

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